El
municipio recomienda volver a la clásica “bolsa de la
abuela”. Una empresa fabricante de productos plásticos, en
cambio, el uso de la tecnología
oxo-biodegradable, un material
especial que puede descomponerse en su totalidad.
A
partir del 1 de enero, después de los buenos resultados que
obtuvo la ordenanza antitabaco, los comercios villamercedinos
deberán reducir el uso de las bolsas de nylon. Para cambiar el hábito
“antiecológico” tan arraigado en los ciudadanos, el municipio
recomienda volver a las viejas épocas cuando los clientes se
dirigían al almacén con sus propios envoltorios de tela, yute,
lienzo, malla, mimbre o tejidos. Del otro lado, una empresa
fabricante de productos plásticos advierte la imposibilidad de
reemplazar por completo el polietileno y propone, en cambio, el
uso de la tecnología oxo-biodegradable, un material especial que
puede descomponerse en su totalidad.
Dentro de apenas cinco días la ordenanza 208/08, a través de la
que el ejecutivo local propone crear un Programa de Reducción de
la Utilización de Bolsas de Polietileno, restringirá de forma
escalonada las “bolsitas” contaminantes que se utilizan en la
mayoría de los kioscos, negocios y supermercados para guardar los
productos y la mercadería adquirida, y serán reemplazadas por
otros envoltorios biodegradables.
Sin embargo, para José Canfaila, director de Polimer SA -empresa
local que produce bolsas de polietileno-, difícilmente la
normativa podrá hacerse efectiva porque es improbable que puedan
suplirse íntegramente los artículos de polietileno: “Esta
ordenanza es absolutamente inaplicable y es una irresponsabilidad
de los funcionarios porque fue copiada de una ordenanza de Río
Cuarto, cuando desde marzo de este año le hemos dado una
innumerable cantidad de información respecto a este tema. A nivel
nacional se está planteando una legislación para el reemplazo
del polietileno tradicional por el oxo-biodegradable. Porque no
hay materiales que puedan ser reemplazados de un día para el otro
en el mundo, es una cuestión de existencia y de costos”, explicó.
“No hay papel suficiente como para implementar una solución
alternativa, incluso hay imposibilidad de importar cartón por la
falta de papel. Ahora los comerciantes van a vender las bolsas
como un servicio extra”, agregó.
En contraposición, el representante de Polimer plantea la
utilización del material oxo-biodegradable, que permite la
aceleración de la descomposición del polietileno y que no
demandaría costos elevados para el comerciante: “Se acelera la
degradabilidad del polietileno al aplicarse un producto en el que
se pone en funcionamiento un proceso bacteriológico de degradación
que se puede programar en el tiempo que vos quiera, puede ser seis
meses, cinco años, y la bolsa desaparece y pasa a ser alimento de
lombrices. En las bolsas debe figurar el nombre de la empresa y la
fecha de elaboración, así el propietario se hace responsable de
su degradación. No es para nada costoso y es una solución
concreta”, detalló Canfaila.
El director de Polimer SA fue uno de los empresarios que viajó a
China días atrás invitado por el municipio para estrechar lazos
comerciales, realizar intercambios y, paradójicamente,
promocionar los productos plásticos que fabrica su empresa.
En tanto, el proyecto presentado por la Subsecretaría de Ecología
y Medio Ambiente, fue aprobado por el Concejo Deliberante en
octubre de este año y para el 2011 se estipula que la prohibición
de envases que contengan polietileno, polipropileno y otros polímeros
artificiales será total.
Para el 1º de marzo del 2009 “los comercios y/o actividades que
operen dentro del ejido urbano podrán entregar hasta dos bolsas,
mientras que para marzo del 2010 solo se podrá entregar únicamente
una bolsa”, según detalla el artículo 3º del escrito. Hacia
el 1 de julio del 2011, entonces, quedará prohibido de forma
total el uso del polietileno.
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